Mientras está en la playa con su hijo adolescente, Peter es tiroteado y dado por muerto. Pronto descubre que su mejor amigo, perteneciente a una organización secreta paragubernamental, le ha traicionado, llevándose con él al muchacho, que tiene poderes psíquicos. Peter no cejará por recuperar a su hijo…

Dirección: Brian de Palma. Producción: 20th Century Fox. Productor: Frank Yablans. Guion: John Farris, según su propia novela. Fotografía: Richard H. Kline. Música: John Williams. Montaje: Paul Hirsch. Efectos especiales: Rick Baker, Greg Cannom, Rob Bottin (efectos de maquillaje), Frank Tuttle (supervisor de maquillajes). Diseño de producción: Bill Malley. Intérpretes: Kirk Douglas (Peter Sandza), John Cassavetes (Ben Childress), Carrie Snodgress (Hester), Charles Durning (Dr. Jim McKeever), Amy Irving (Gillian Bellaver), Fiona Lewis (Dra. Susan Charles), Andrew Stevens (Robin Sandza), Carol Eve Rossen (Dra. Ellen Lindstrom), William Finley (Raymond Dunwoodie), Dennos Franz (Bob, el policía), Daryl Hannah (Pam), Laura Innes, Rutanya Alda, Joyce Easton, Jane Lambert, Sam Laws, J. Patrick McNamara, Melody Thomas Scott, James Belushi… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1978. Duración y datos técnicos: 116 min. color 1.85:1.

 

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Tras el enorme éxito comercial —y hasta crítico— de Carrie (Carrie, 1976), Brian de Palma decidió abordar un film en un talante similar, y echó el ojo a una muy resultona novela de John Farris. Lo curioso del caso es que optó (él o los productores) por contratar al propio autor y encargarle escribir el guion, en el cual el creador originario volcó no pocos cambios con respecto al libro. El principal, imagino, es comprensible: los muchachos de la novela tienen catorce o quince años, y en el film se les han sumado dos o tres añitos más, argumentalmente hablando, para disponer, sin duda, de actores más domeñables (que, además, luego pasan de la veintena)… Otros cambios fueron eliminar del malo su personalidad cinéfila o, sobre todo, el clímax final, sobre el cual no entraré para no desvelar sorpresas al futuro espectador, salvo señalar que en su época fue muy sonado —y nunca mejor dicho— por su enorme potencial gore, algo superado hoy día pero que, con todo, no deja de asombrar…

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Así pues, de Carrie toma el elemento del adolescente con poderes psíquicos, si bien la estructura general de la historia recuerda más a películas como El poder (The Power, Byron Haskin, 1968), o a la posterior Scanners (Scanners, David Cronenberg, 1981), o a la también posterior novela —y consecuente película— de Stephen King Ojos de fuego (Firestarter, 1980), autor a cuyo universo podría también recordar. En cuanto a los habituales guiños hitchcockianos tan caros a De Palma, aquí, uno diría, se limitan a la divertida escena en la cual Kirk Douglas entra en la vivienda huyendo de los agentes y bromea con la anciana mientras amordaza a hijo y nuera —casi parece Cary Grant en Con la muerte en los talones o cualquier otro “falso culpable” de Hitchcock—.

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Por todo ello, finalmente, La furia deriva en una extraña mezcolanza de influencias, lo cual beneficia al film, pero también, sospecho, perjudicó, pues el público no respondió, quizá esperando algo más sumiso en ese sentido; tal elemento, y también la desesperanza que impregna la película —pues no hay un solo personaje en La furia que tenga unos objetivos consoladores, por lo cual la amargura carga el metraje— fue lo que condujo al fracaso comercial de la obra: Brian de Palma se volcaría a continuación en la muy distinta Home Movies [vd/tv: Una familia de locos, 1979], también con Kirk Douglas.

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Hemos mencionado a Douglas, y ciertamente el reparto era una de las bazas fuertes de la cinta. Pese a su edad —tenía sesenta y dos años entonces—, Douglas mantiene muy bien el tipo y ciertamente cuela como action man, amén de la extraordinaria interpretación que ofrece, basculando entre la picardía y la desazón; a él se sumó una actriz prometedora, Carrie Snodgress, pero que sufrió muy mala suerte, pues nunca llegó a destacar pese a su gran valía, un actor y sobre todo director de culto, John Cassavetes, y algunas figuras ya habituales en el cine de De Palma, como la bellísima Amy Irving, Charles Durning y el siempre esquizoide William Finley; a señalar también el jovencito y muy mediocre Andrew Stevens, cuyo gesto adusto, con todo, ayuda muy positivamente a su personaje.

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El resultado es una película de espionaje y ciencia ficción muy fluida, interesante, y que se ensalza con una de las más extraordinarias partituras —de intencionados ribetes a lo Bernard Herrmann­— que jamás haya compuesto John Williams. Su fracaso no fue en absoluto merecido, y esperemos que con el tiempo ocupe el lugar que merece dentro de la filmografía del casi siempre interesante Brian de Palma.

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Anécdotas

  • James Belushi aparece como extra. Es en la escena inicial, en la playa, mientras William Finley sigue a Amy Irving y su amiga. También aparece Daryl Hannah, en el instituto, mientras comen; es a la que recomiendan masturbarse.
  • En 1979 la película ganó el premio Saturn a los efectos especiales de maquillaje por parte de la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films.
  • Sissy Spacek fue considerada para el papel de Gillian.
  • Antes de ponerse con la novela de Farris, De Palma se planteó adaptar la excelente novela de Alfred Bester El hombre demolido.
  • Estrenada en Estados Unidos el 10 de marzo de 1978. En España se estrenó el 16 de marzo de 1979.

 

Bibliografía

  • La furia, por John Farris; traducido del inglés por Maria Antonia Menini. Barcelona: Grijalbo, 1979.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ***

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra