Londres, 1901. Sherlock Holmes desbarata los planes del profesor Moriarty, pero éste le amenaza que acabará con él. Poco después, la llegada de unas entradas rotas para una representación teatral en Nueva York de Irene Adler pone sobre aviso al detective. Acompañado de su inseparable Watson, viaja a la ciudad norteamericana y averigua que el hijo de Irene ha sido secuestrado por Moriarty, quien le amenaza con matar al niño si ayuda a la policía. Esa misma noche, la policía acude en su busca: un masivo robo de oro puede provocar una guerra mundial…

Dirección: Boris Sagal. Producción: 20th Century Fox Television. Productor: John Cutts. Productora ejecutiva: Nancy Malone. Guion: Alvin Sapinsley. Fotografía: Michael D. Margulies. Música: Richard Rodney Bennett. Montaje: Samuel E. Beetley. Dirección artística: Lawrence G. Paull. Intérpretes: Roger Moore (Sherlock Holmes), John Huston (profesor Moriarty), Patrick Macnee (doctor Watson), Charlotte Rampling (Irene Adler), David Huddleston (inspector Lafferty), Signe Hasso (Fräulein Reichenbach), Gig Young (Mortimer McGrew), Leon Ames (Daniel Furman), John Abbott (Heller), Jackie Coogan (proprietario del hotel Haymarket), Maria Grimm (Nicole Romaine), William ‘Billy’ Benedict (encargado de la oficina de telégrafos), Marjorie Bennett (Mrs. Martha Hudson), Paul Sorensen, John Steadman, Gil Perkins, Alvin Sapinsley, Geoffrey Moore… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1976. Duración y datos técnicos: 100 min. color 1.33:1.

 

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Hoy en día, para muchos aficionados sherlockianos este telefilm podría parecer un miscasting en muchos sentidos en la “carrera cinematográfica” (o televisiva) de Sherlock Holmes; sin embargo, en su época fue considerado como una producción significativa. De hecho, en un inicio, fue requerido para el papel de Moriarty se dice que “un gran actor británico”, y solo después de que éste rechazase el papel fue ofrecido al director John Huston; por su parte, Roger Moore menciona en sus memorias que él invitó a Oliver Reed a encarnar a Moriarty, pero el intérprete de La maldición del hombre lobo (The Curse of the Werewolf, Terence Fisher, 1960), declinó el ofrecimiento, declarando que prefería comedia a hacer villanos, aunque otra versión apunta a que con anterioridad Moore había hecho comentarios negativos sobre las habilidades interpretativas de Reed —sí, es como si Julio Iglesias mostraras dudas sobre las capacidades de Luciano Pavarotti—. No sabemos si Reed era el misterioso “gran actor británico”, o hubo alguien más previsto para ese rol. Por otro lado, la película tuvo el honor de ser nominada al premio Edgar Allan Poe en la categoría de mejor telefilm o mini-serie —la premiada fue la mini-serie Helter Skelter (Helter Skelter, Tom Gries, 1976), sobre el suceso del clan de Charles Manson—.

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El guion corresponde a Alvin Sapinsley (1921-2002), activo escritor televisivo de muy variados registros, si bien en su amplia carrera se percibe una predilección por la intriga policial. En 1956 precisamente había sido premiado, ahí sí, con el premio Edgar Allan Poe por su libreto del episodio “A Taste of Honey” para la serie The Elgin Hour (1954-1955). Amén de ello, escribió para series tan populares como Los intocables (The Untouchables; 1959-1963), Los detectives (The Detectives Starring Robert Taylor; 1959-1962), Ironside (Ironside; 1967-1975), Kojak (Kojak; 1973-1978) o Hawai 5-0 (Hawaii Five-O; 1968-1980). En el campo del telefilm fue escasamente activo, y en su haber solo tiene, poco antes del presente, La luna del lobo (Moon of the Wolf, 1972), interesante trama licantrópica dirigida por Daniel Petrie, y después escribiría el thriller Roger & Harry: The Mitera Target (Jack Starrett, 1977), y las tres últimas aportaciones de su carrera, una adaptación de The Scarlet Letter (1979), en formato de mini-serie, dirigida por Rick Hauser, y los telefilmes Once Upon a Family (Richard Michaels, 1980), y Desperate Voyage (Michael O’Herlihy, 1980).

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Como director contamos con el curioso Boris Sagal (1917-1981), que alternó cine y televisión, y quien puede ser considerado un realizador televisivo superior a la media, o un cineasta de romos modales televisivos. En cine ofreció productos de escaso empaque, siendo los más conocidos el film bélico Mosquito Squadron [tv/dvd: Escuadrón mosquito, 1969] y, sobre todo, El último hombre… vivo (The Omega Man, 1971), floja pero recordada adaptación de la novela Soy leyenda de Richard Matheson protagonizada por Charlton Heston. En televisión fue un activo y sólido profesional en infinidad de series regulares, así como telefilmes y mini-series; en esta última parcela tiene títulos tan reconocidos como Hombre rico, hombre pobre (Rich Man, Rich Poor, 1976), Traficantes de dinero (Arthur Hailey’s the Moneychangers, 1976), Ike (Ike, 1979) o Masada (Masada, 1981). Falleció en un accidente de helicóptero mientras rodaba la curiosa intriga de política ficción La Tercera Guerra Mundial (World War III, 1982), también en formato de mini-serie, y fue reemplazado por David Greene.

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Como dijimos, Sherlock Holmes en Nueva York (Sherlock Holmes in New York), telefilm dirigido en 1976, cuenta como protagonista con el actor británico Roger Moore, quien con anterioridad dio vida a héroes literarios como Ivanhoe, el Santo o James Bond (la película que nos concierne está rodada entre dos entregas de la saga del agente 007), pero parece notoriamente inadecuado para dar vida al genio de Baker Street, esto es, un hombre huraño, inteligente y reflexivo. Como doctor Watson tenemos, curiosamente, a Patrick McNee, quien volvería a ser el atento galeno en las dos mini-series Sherlock Holmes y la prima donna (Sherlock Holmes and the Leading Lady, Peter Sasdy, 1991), e Incidente en las cataratas Victoria (Incident at Victoria Falls, Bill Corcoran, 1992), con Christopher Lee como Holmes, y después encarnaría a Sherlock en los telefilmes The Hound of London (Peter Reynolds-Long, 1993) (con John Scott-Paget como Watson) y Sherlock Holmes: The Case of the Temporal Nexus (David L. Stanton, 1996), del cual apenas se tienen datos, y puede que ni llegara a rodarse. McNee, al menos, me parece mucho más adecuado para el cometido, así como la misteriosa Charlotte Rampling como Irene Adler, e incluso el mordaz director y actor John Huston como Moriarty.

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Tal como sucede en muchos de estos pastiches, la trama es bastante elemental y se halla exenta de las brillantes deducciones sherlockianas. De hecho, aquí Holmes se muestra de una notoria torpeza, tardando en reaccionar en determinadas ocasiones y siendo superado de forma constante por Moriarty (si bien éste también dará muestras de cierta ineptitud, regresando a su guarida ya conocida por la policía). Al principio del film el detective irrumpe en el cubil del criminal, y tras una larga charla… dará media vuelta y se irá tranquilamente, dejando libre al delincuente, y permitiendo que este prosiga con sus planes, entre los cuales se encuentra hacerle frente en otra ocasión. La trama, pues, es básica, como decíamos, si bien depara cierto entretenimiento menor para el aficionado al genio del 221B.

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El guion entrega algunas alusiones que serán detectadas por los holmesianos de pro, así, la alusión inicial al coronel Sebastian Moran, lugarteniente de Moriarty, descrito por Sherlock como “el segundo hombre más peligroso de Londres”, y villano en “La aventura de la casa vacía”; además, la institutriz que cuida al hijo de Irene Adler se llama fräulein Reichenbach, en alusión a las famosas cataratas suizas en “La aventura del problema final”. De igual modo, hay una alusión a un encuentro entre Irene Adler y Sherlock Holmes en Montenegro (en Cettigne, concretamente) en junio de 1891, cuando el detective asumía la identidad de Sigerson; ese lugar es citado, por cierto, como el lugar de nacimiento de otro gran detective, Nero Wolfe, que muchos han querido ver como hijo secreto de Adler y Holmes, empezando por John D. Clarke, que en 1956 estableció esa teoría en un ejemplar del Baker Street Journal, y después incorporado por William S. Baring-Gould en su famosa “biografía” sobre Sherlock Holmes. Irene, en el telefilm, mencionará que las aficiones del niño son “la música y descubrir cosas”.

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Respecto a la figura de Sherlock Holmes, no cabe sino referir que la interpretación de Roger Moore es notablemente inadecuada; ni física ni emocionalmente refleja las condiciones necesarias para irradiar la idiosincrasia del genio de Baker Street. Sin embargo, Patrick Macnee se muestra extraordinario como el doctor Watson, otorgando el matiz preciso para el personaje, con su cabezonería, réplicas mordaces y valentía en ristre. Es curioso cómo el guion aporta matices que encajan muy bien con este personaje, mientras que este Holmes no es sino una pálida imitación, de modales equivocados, de la creación de Arthur Conan Doyle.

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Anécdotas

  • El niño que encarna a Scott Adler es interpretado por Geoffrey Moore, hijo de Roger Moore.
  • El posterior director Craig R. Baxley realiza los trabajos de especialista (campo en el que se especializó) de Roger Moore.
  • En un principio, el actor Gig Young fue contratado para interpretar al inspector Lafferty.
  • Exhibido originalmente en la televisión norteamericana el 18 de octubre de 1976. En España se emitió por primera vez el domingo 19 de octubre de 1980 en el espacio «Estrenos TV».

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)