Desde recién nacidos son educados y entrenados para ser soldados perfectos. Sin embargo, llega un nuevo grupo creado por manipulación genética, y los previos quedan obsoletos. Tras un ensayo entre ambos grupos, tres soldados son dados por muertos y abandonados en un planeta vertedero, pero uno de ellos, Todd 3465, ha sobrevivido. Lo acogerá un grupo de náufragos que habita el lugar.

Dirección: Paul W. S. Anderson. Producción: Warner Bros. Pictures, Morgan Creek Productions, Jerry Weintraub Productions, Impact Pictures. Productor: Jerry Weintraub. Productores ejecutivos: Susan Ekins, R. J. Louis, James G. Robinson. Guion: David Webb Peoples. Fotografía: David Tattersall. Música: Joel McNeely. Montaje: Martin Hunter. Diseño de producción: David L. Snyder. Efectos especiales: Banned from the Ranch Entertainment, Cinema Production Services, Matte World Digital, Pacific Ocean Post Digital Film Group, Pacific Titles & Optical, Rainmaker Digital Pictures, Rhythm and Hues. Intérpretes: Kurt Russell (Todd 3465), Jason Scott Lee (Caine 607), Jason Isaacs (coronel Mekum), Connie Nielsen (Sandra), Sean Pertwee (Mace), Jared Thorne (Nathan), Taylor Thorne (Nathan), Mark Bringelson (Rubrick), Gary Busey (Church), K. K. Dodds (Sloan), James Black (Riley), Mark De Alessandro, Vladimir Orlov, Carsten Norgaard, Duffy Gaver, Brenda Wehle, Michael Chiklis, Elizabeth Dennehy, Paul Dillon, Max Daniels, Paul Sklar, Jesse D. Goins, Ashley Nolan, Ellen Crawford, Don Pulford, Conni Marie Brazelton, Kyle Sullivan, Sara Paxton… Nacionalidad y año: Reino Unido, Estados Unidos 1998. Duración y datos técnicos: 95 min. color 2.35:1.

 

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Cuando Paul W. S. Anderson estrenaba este Soldier (1998) tenía a sus espaldas un debut con prestigio, Shopping: de tiendas (Shopping, 1994) –que confieso no haber visto, aunque me inspira una ligera curiosidad–. Después vino esa mamarrachada que fue Mortal Kombat (Mortal Kombat, 1995), que muchos interpretarían, imagino, como un intento de acoplarse dentro de la industria. Su siguiente película, Horizonte Final (Event Horizon, 1997), comenzó a llamar la atención a los aficionados a la ciencia ficción, pese a ser una cinta que partía de una idea sumamente atractiva para quedarse en un término tan insatisfactorio como indefinido. A continuación llegaba Soldier, la película que, posiblemente, situaría al fin a Anderson entre los grandes del género fantástico.

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Recuerdo que el proyecto fue saludado con entusiasmo por muchos aficionados. Una vez estrenado el film en Estados Unidos nos tocó esperar, y esperar, y esperar… Dos años después, al fin, Soldier se editó en España directamente en DVD. Por supuesto, la posterior carrera de Anderson[1] confirma lo que ya todos sabemos, y es que está absolutamente negado como narrador. Hoy día carece de prestigio, aunque ha de reconocérsele que ha conseguido forrarse ideando productos manufacturados con destino a los grandes centros comerciales que tienen en ellos integradas unas multisalas de cine, y por donde pasan los adolescentes después de haberse merendado una hamburguesa, y que degluten, digieren y defecan tanto una cosa como otra de igual manera.

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Paul W. S. Anderson es el director actual de engendros como la saga de Resident Evil, Death Race y sus psicodélicos mosqueteros, pero ya este Soldier presagia todo ello: está igual de mal rodado como los siguientes. Claro que no toda la culpa ha de achacársele a él, sino también a ese desastroso guion perpetrado por el ocasionalmente interesante David Webb Peoples (Blade Runner, Lady Halcón, Sin perdón, Doce monos…). Peoples, de hecho, refiere que esta película se ambienta en el mismo universo de Blade Runner[2], aunque, sinceramente, cuesta mucho de creer: no puede haber dos películas más opuestas como son Blade Runner y este Soldier.

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El punto de partida es sumamente prometedor: en un futuro excesivamente cercano se comienza a educar, desde bebés, a soldados solo programados para cumplir órdenes sin reflexionar lo más mínimo (tampoco es tan fantástico, ahora que lo pienso). Al integrarse una nueva partida de luchadores, ahora alterados genéticamente, toda la generación anterior queda obsoleta. Así pues el protagonista, Todd 3465, es dado por muerto y abandonado en un planeta vertedero. Es sorprendente cómo unos militares de experiencia pueden confundirse y no darse cuenta si una persona está viva o muerta. En fin, eso es lo de menos, después de todo.

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El soldado es acogido por un grupo de náufragos que llevan establecidos en el planeta desde un tiempo atrás, pese a las condiciones climatológicas adversas. Esa etapa es la más interesante de la película, pero lamentablemente es muy breve y, sobre todo, apenas está desarrollada. A mi juicio, lo que hubiera otorgado verdadero peso al film hubiera sido ampliar el personaje de Todd 3465 más allá de lo que aquí se ofrece: por primera vez ve niños tratados con cariño, comprueba que las personas se pueden preocupar unas por otras, que puede haber felicidad, amor…, algo que, hasta ahora, jamás había visto. Todd asiste a todo ello atónito, sin comprender muchas veces lo que sucede. Hubiera sido interesante, como digo, ver procesar a ese robot insensible emociones de un modo paulatino[3]. Sin embargo, pronto todo ello es desechado.

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Al final, la película resulta ser una mezcla de Soldado universal (Universal Soldier, 1992) y Mad Max: más allá de la cúpula del trueno (Mad Max Beyond Thunderdome, 1985), con un poco de Los siete magníficos (The Magnificent Seven, 1960), que en este caso deviene en un único magnífico. Amén de ello, todo es predecible desde el inicio. Así pues, este desterrado habrá de enfrentarse a aquellos que lo tiraron, literalmente, a la basura, al tiempo que protege a las gentes que le aportaron algo de sinceridad. A partir de ahí Anderson se siente en su salsa y comienza a desplegar todo aquello que le entusiasma: su infantil regodeo en los ralentíes y los movimientos de cámara enfáticos, al tiempo que muestra explosiones por doquier.

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También en esta etapa asistimos a una cantidad apabullante de errores de guion: si los soldados de la primera generación quedaron obsoletos, ¿por qué seguir cargando con ellos, viajando por el espacio, y además sin disponer de armas para ellos? ¿No hubiera sido más consecuente deshacerse de ese excedente de alguna manera? Aparte de eso, deja atónito al espectador el constante cambio de actitud de los personajes de Gary Busey y su ayudante femenina, a tal punto que no sabemos qué van a hacer en un momento dado: no se trata de hipocresía e intentar salvar sus espaldas de cara a su fanático superior, sino que sencillamente los personajes están definidos a golpes de improvisación (o acaso que faltan escenas en el montaje definitivo, pues hay saltos en exceso bruscos y el film es demasiado breve para una obra de estas características).

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Al final tenemos una cinta de acción del montón, maniquea, simplista y convencional, donde únicamente destaca una tan esforzada como insatisfactoria interpretación de Kurt Russell, así como un muy atractivo diseño de producción, donde resaltan en particular esos paisajes galácticos, con planetas, lunas y naves espaciales.

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Anécdotas

  • Título de rodaje: The Base.
  • Tal como se hizo en Casablanca en la escena final con el avión, se contrató a gente pequeña para situarla en los planos generales junto a vehículos militares y aparentar que estos eran más grandes.
  • La película está llena de guiños a otras cintas, como cuando se menciona la Puerta de Tannhauser (Blade Runner), la medalla Plissken (1997: Rescate en Nueva York), la Cruz Macready (La cosa) o la guerra de Antares Maelstrom (Star Trek II: La ira de Khan), entre otras.
  • Entre las armas que Todd dispone para utilizar se distingue la Illidium PU36 ESM, que es la que suele emplear siempre Marvin el Marciano contra Bugs Bunny.
  • Kurt Russell cobró veinte millones de dólares por su cometido, y el presupuesto total del film fue de 75 millones. El resultado final fue un fracaso.
  • Tony Gilroy efectuó reescrituras en el guion.
  • El hijo de Kurt Russell, Wyatt, interpreta a su personaje en los momentos que tiene doce años.
  • Para el papel protagonista se tanteó a Keanu Reaves.
  • Estrenada en Estados Unidos el 23 de octubre de 1998, y en el Reino Unido el 2 de agosto de 1999, directamente en DVD. En España se editó igualmente el 29 de septiembre de 2000.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: *½

● bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] Justo después de este Soldier Anderson dirigió un pequeño telefilm que no está nada mal, amén de ser más discreto de lo que es norma en sus elefantiásicas puestas en escena, Pulsión (The Sight, 2000).

[2] Inclusive para su rodaje se utilizaron vehículos procedentes de esta.

[3] Una idea similar, esta vez muy bien desarrollada, es la expuesta en el episodio “I, Borg” de la serie Star Trek: La nueva generación, donde a uno de estos seres mitad orgánicos mitad cibernéticos se le va implantando (aunque esa no sería la expresión correcta) una conciencia de individualidad y un sentido del compañerismo.

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