En Japón, tras dar muerte a su hermano, víctima de un fallido experimento, un científico aprovecha la llegada de un periodista norteamericano para inyectarle una enzima y proseguir de ese modo con sus investigaciones sobre la evolución humana.

Dirección: George P. Breakston, Kenneth G. Crane. Productor: George P. Breakston para Lopert Pictures Corporation, Shaw-Breakston Enterprises, United Artists of Japan, William Shelton. Productor ejecutivo: William Shelton. Productores asociados: Ryuichi Aimono, Robert V. Perkins. Guion: William J. Sheldon, según argumento de Walt Sheldon [George P. Breakston]. Fotografía: David Mason. Música: Hirooki Ogawa. Montaje: Kenneth G. Crane. Dirección artística: Noboru Miyakuni. Efectos especiales: Shinpei Takagi. Intérpretes: Peter Dyneley (Larry Stanford), Jane Hylton (Linda Stanford), Satoshi Nakamura [Tetsu Nakamura] (Dr. Robert Suzuki), Terri Zimmern (Tara), Norman Van Hawley (Ian Matthews), Jerry Ito (supervisor de policía Aida), Toyoko Takechi, Kenzo Kuroki, Alan Tarlton, Shinpei Takagi, George Wyman, Fujie Satsuki… Nacionalidad y año: Estados Unidos, Japón 1959. Duración y datos técnicos: 72 min B/N 1.66:1.

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Una de las primeras coproducciones entre Estados Unidos y Japón, The Manster (1959) es un tokusatsu[1] que comienza con dos escenas de gran atractivo: en la primera, un monstruo peludo, del que solo vemos la sombra, asola un local de geishas dejando a todas muertas; en la segunda, un científico, que tiene su laboratorio enclavado en una cueva donde crecen hongos gigantescos, abate a tiros al monstruo, ahora solo iluminado a contraluz. Después, llega el protagonista y todo se hunde. Pese a su enorme mediocridad, es un film de culto entre muchos cinéfilos amantes del género y muy amplios de miras.

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No cabe duda de que uno de los diversos problemas que acometen a esta producción es la escasa trama que detenta. Así, tras ser el periodista Larry Stanford víctima de los ardides de un mad doctor nipón, los síntomas que desvelará será volverse un casquivano e ir con mujeres, en un detalle, por lo demás, que exterioriza un erotismo insólito para un film de esta época. Así, el desarrollo se vuelve premioso, hasta que al fin los efectos de la enzima inoculada comienzan a desatarse: surrealista es el instante en que descubrimos el ojo que está brotando en el hombro del protagonista.

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La trama supone una especie de variación de El doctor Jekyll y Mr. Hyde, con elementos que remiten a The Neanderthal Man [dvd: El hombre de las cavernas, 1953], de Ewald André Dupont, y Horror en el museo negro / Los horrores del museo negro (Horrors of the Black Museum, 1959), de Arthur Crabtree, aunque lo más llamativo representa ser todo un precedente al extravagante díptico de los setenta The Incredible 2-Headed Transplant [tv/dvd: El increíble trasplante bicéfalo, 1971], de Anthony M. Lanza, y The Thing with Two Heads [vd/tv: Experimento diabólico, 1972], de Lee Frost.

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La película está dirigida al alimón por dos cineastas, George P. Breakston y Kenneth G. Crane. El primero, actor infantil devenido en realizador, parece todo un especialista en rodar filmes en entornos exóticos; el segundo, antiguo montador, solo dirigió cuatro películas, siendo la presente la última y las restantes Monster from Green Hell (1957), las escenas norteamericanas de Half Human: The Story of the Abominable Snowman (1958), remontaje de la japonesa Jû jin yuki otoko (1955), de Ishirô Honda, y la bélica When Hell Broke Loose (1958).

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Ignoro de qué se responsabilizaría cada uno de ellos, pero el film detenta cierta unidad estilística en lo que a incapacidad narrativa se refiere, destacando solo por su enclave exótico, que desvela las bellezas del Japón, una música que hace uso ocasional del teremín, así como lo chocante del conjunto, con un clímax final apabullante cuando, junto a un volcán en erupción, la entidad que está brotando del hombro del protagonista termina de escindirse y se separa en un cuerpo completo e independiente. Amén de ello, resalta lo absurdo de la investigación del científico, que refiere que cada mil años las radiaciones cósmicas producen mutaciones, pero él intenta recrearlas por medio de inyecciones: a su esposa la convierte en un ser con el rostro deforme, a su hermano en un bicho peludo y, finalmente, al protagonista en un asesino bicéfalo. Al final, posiblemente consciente del desvarío de su investigación, clamará que pretende acabar con todo. Quizás no debiera haber comenzado nunca…

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Anécdotas

  • Título en México: La fuga del monstruo.
  • Títulos adicionales: Nightmare / The Two-Headed Monster.
  • Títulos de co-producción con Japón: Sôtô no satsujinki / The Split (título anglosajón para Japón).
  • Estrenada en Estados Unidos en programa doble con la magistral Ojos sin rostro (1960), de Georges Franju.
  • Estrenada en Japón en julio de 1959, y en Estados Unidos el 28 de marzo de 1962.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: *

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] Término en Japón utilizado para las películas de efectos especiales, en particular las de terror, fantasía y ciencia ficción. Se trata de una fusión de la expresión nipona tokushu satsuei, que significa “fotografía especial”.